martes, 10 de mayo de 2011

Sin titulo

Siento congoja en el alma, siento… congoja en el alma… Nací maldita, a veces pienso, lloro lágrimas de sangre y los pensamientos más oscuros vienen como el viento veloz y tibio, sin esperarlos… me derramo como la sangre de las heridas más profundas… Oscura noche ¿por qué no me amas?, ¿quién me hizo temible y ronca, tan rasposa y cobarde…? Nací siendo un ángel, pero yo no lo percibo y no lo perseguí, me metí en la caverna y me metamorfosee en un monstruo al que todos temen, un monstruo del que nadie quiere tomar la belleza que hay en su interior. Toma tú la ultima bala de plata y dispara al corazón, allí hallará la muerte, morirá el sangriento y oscuro monstruo que habita en el. Caza mariposas con las manos y las traga sin cesar, ¿por qué no las dejas volar?, ¿por qué asesina las musas?, ¿por qué ultraja los pensamientos?, y dime ¿por qué me teme mi igual? Toma la última bala y dispara al corazón, eso disipará el mal que hay en mi interior. Bésame labios de fuego, róbame el corazón… pero luego, toma la última bala y dispara, así, seguro hallaré la redención…

domingo, 3 de abril de 2011

Letras

¿Bendito? amor.



¿Por qué te amo? No hallo una explicación. Pero deja que te diga que me duele tú indiferencia, mas cansada estoy ya de llorar y ni una lágrima ha de rodar por estas mejillas, no por ti. Tú sabes cuanto te amo, me haces sufrir, merezco una explicación, aunque quizá no quiera escucharla o me duela tanto y más. ¡Explícame por qué te amo!, yo no lo puedo explicar. Se que no lo sabes tú, no lo sabe el viento ni lo sabe nadie; pero duele porque estás clavado dentro, como una espada de oro, cómo un bello gladiolo. Creí haberte arrancado; pero me había equivocado, era profunda la raíz y el amor rebrota de la más pequeña binza. Ahora deja que te diga que no te amo, que mi odio es infinito, deja crecer el artificio; pero sola me engaño, sabes bien que es mentira… ¡¿Por qué te amo?! Me pregunto y me vuelvo a preguntar. Pasan los días, los meses y los años… Y mi inconciente te busca, mientras conciente te olvido; pero vuelves, regresas, como un brote nuevo en un bulbo. Y yo, amándote y preguntándome ¿Por qué te amo?


Ojos celestes.



A veces quisiera decirte cosas que ya te he dicho, mí ángel de celestes ojos. Anoche soñaba despierta mientras admiraba tu cuerpo que yacía dormido al lado mío. Besarte quiero de noche, acariciarte como si fueras de seda, amarte como solo aman los dioses. A veces quiero vestirte de mi piel entre caricias jamás sentidas y penetrar en tu pecho como nunca antes lo he hecho, transformando mi aliento en el oxigeno de tu respiración. Cierro los ojos, tu piel de luna desnuda besa mi piel oscura y tu cuerpo fuerte abraza al mío. Somos de pronto cómo brasas. Tus labios se vuelven lumbre y pronto tu reja viril se ve envuelta en el abrigo húmedo de entre mis muslos. La miel de tus labios se derrama en mi boca y mis manos se transforman en ramas que trepan por tu espalda. Yo no se lo que soy, solo se lo que siento. Eres mi luna, eres mi sol, eres mi aliento, ojos azules…

sábado, 26 de marzo de 2011

Travieso.

Con todo mi amor para mí "travieso".


Siempre luchando contra todo, travieso. En el calido bajío michoacano, antes de la salida del sol se levantaba cada mañana muy temprano, recorría largos kilómetros en bicicleta para ir a la escuela, que aunque estaba lejos y era cansado, le iba bien y le gustaba estar con sus amigos; después del largo recorrido de regreso a casa tenía que ir al campo. Era un niño, su pelo rizado se movía con el viento y sus ojos marrones verdeceos brillaban como brillan los ojos de un infante. Pasó sus años cercanos a la adolescencia huérfano de madre y un poco huérfano de cariño. Tenía seis hermanos mayores y otros menores del que solo uno había sobrevivido y sin duda también lo pasaba mal; siempre fue su protegido. El trabajo del campo no era fácil y menos para un niño, sobre todo en el lluvioso verano donde por unas horas los cielos se volvían plomizos y las calles eran auténticos barrizales. El fango se pegaba en sus zapatos y el caminaba valiente. Sabía montar a caballo y sobre todo montaba un burro cómo era común en los niños. La suerte y el trabajo en el campo habían de cambiar su vida. Era su padre un hombre que vivía entre el trabajo, el alcohol, el tabaco y las mujeres. Travieso, un niño vivaracho y un poco locuelo, creció falto de cariño, al igual que huérfano de madre. Aquellos años fueron largos y difíciles cómo lo son para todo aquel que pierde a su madre siendo un crío. Lloró tardes enteras, sin comprender por qué con cuarenta su madre se había ido y le había quedado un padre perdido entre el trabajo, alcohol y mujeres, aquel padre al que amaba y le amaba pero le propinaba buenas zurras. Si bien le quedaban sus hermanos mayores, perder a su madre fue duro para todos ellos. Un día le visitó la tragedia, un asno lo dejó indefenso en el suelo y con sus fuertes patas rompió su antebrazo como aquel que rompe un palito. Dolor, sangre y blanco, es lo que el veía, el blanquecino hueso salía de entre su carne. El brazo sanó con el tiempo, gracias al destino, a algunos cuidados, a el, quien con su fuerza de voluntad salió de aquello y cómo no, a un médico y a la penicilina. Fiebres, inyecciones y un médico cobarde que no quiso tocar aquel brazo que quedaría mal soldado de por vida. Sin embargo, tuvo suerte tras aquella tragedia logró salvar su vida y aunque perdió movilidad y su brazo nunca volvió a ser el mismo, puede contar aquella historia, pudo haber muerto. Su vida fue una lucha. Travieso, siempre luchando contra todo, aquello lo marco de por vida, pero a pesar de ello se convirtió en un buen hombre, con sus virtudes y defectos, con sus errores y aciertos. Aquella vida no es de las que se desean vivir, es de las que se viven y se hace intensamente.

viernes, 7 de enero de 2011

Retrato "Abuela francisca". (Arrivederci)

Todas las cosas están llenas de mi alma.

Este retrato lo pinte, como todos, con mucho amor. Es un retrato con medidas 29.2 X 42 cm. En la foto no se aprecian todos los detalles; es una aproximación.

Use Lapiz 4B y mina 2HB sobre papel verjurado cansón, color crudo. Suelo usar, para dibujar, lapices más blandos, me gusta mucho usar blandos y es con lo que trabajo, creo que ya me acostumbré, aunque en mi época de estudiante renegara mucho de ellos, ahora me encantan.

Como todas las cosas están llenas de mi alma, este retrato también lo está. Con mucho cariño para la tía Francisca, un retrato de la abuela Francisca.




Y con este mensaje os digo: arrivederci. A reveure.


Este es el último mensaje, estaré una temporada sin bloguear. Muchas gracias a todas las personas que me han visitado y a los que me visiten, os lo agradezco de corazón. Gracias por todos los mensajes que me habéis dejado, muchas gracias a todos quienes se suscribieron. Gracias a todos mis amigos, gracias a todos y muchos saludos.

Yaneth S. A.